Símbolo del amor materno, esta piedra canaliza e intensifica nuestra necesidad y nuestro deseo de consagrarnos a los demás. Nos transforma en seres perspicaces y receptivos, controla nuestro estado emocional y al mismo tiempo nos impide sucumbir a la desesperanza. Nos obliga también a tener consciencia de nuestro valor y de nuestra origén divina. Piedra de protección, se tienen que llevar sobre sí mismo.
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