Durante la prehistoria, el ámbar fue el objeto de un comercio importante en las regiones rodeando el Báltico. En nuestra época está utilizada como piedra fina para la fabricación de objetos de arte, a cabochones o a facetas. Unas inclusiones distinctas o otras animales pegadas dentro de la resina fresca son un indicador bueno para autentificar el ámbar.
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