Unido a la historia de la humanidad, el oro hace parte de nuestras mitologias, de nuestros sueños y deseos. Para hablar con los Dioses, para entrar en las tinieblas, los Egipcios coronaban los faraones de un sarcófago de oro. Se volvió sagrado, símbolo de divinidad, de inmortalidad.
El oro resplandece, reluce, cega, centellea y relumbra... desde que el mundo es mundo, los poetas, los filósofos o los dichos populares han cogido el oro como símbolo absoluto de la belleza, de la nobleza de alma...pués de todas las calidades.
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