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Pobre ranita inocente, al destino tan variado. En China, va con el Yin. En Japón preluda la felicidad. En India, hablamos de una rana gigante que lleva el mundo, símbolo de las profundidades oscuras y fecundas. En Egipto, la diosa Hekat tiene cara de rana : alumbra el huevo del mundo, asiste a los nacimientos y procura la inmortalidad. La rana era también, para los egipcios, el símbolo de resurrección, quizás por las mudas del renacuajo. Se creía también que nacía cada año durante la crecida del Nilo.
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