El ámbar amarillo coge todos los colores de la miel; opaco o translúcido, del amarillo claro al marrón oscuro, pasando por los castaños coñac, rojos, blancos y negros, con o sin inclusiones de insectos.
Al reposo no tiene olor. Las fricciones o el calentamiento revelan un perfume característico que hace que el ámbar está clasificado entre las materias aromáticas.
Más informaciones sobre esta piedra