Yo soy la magnética, más conocida bajo el nombre de piedra de imán. Mi color es negro con resplandor metálico mate. En Egipto estaba sagrada gracias a mis propriedades misteriosas. La bella Cleopatra me ponía sobre la frente para conservar su belleza. Desde la noche de los tiempos, atraigo hacia él o la que me ama. Llevar encima suyo una joya de imán y ofrecerla a un ser codiciado y amado es un testimonio de atración durable.
Paracelso, famoso médico suiso del siglo 16, extendió el uso de la piedra de imán a las afecciones orgánicas. Pensaba que atría hacia mi todas las enfermedades materiales. Me distingo de todos por mi acción antiespasmódica sobre el sistema nervioso: entendemos por espasmo, conlvisiones o dolores vivos. Tengo un poder de reéquilibrio, de centrar y trasladar de nuevo la energía. No olvidemos que nuestra buena Tierra esta polarizada dentro de dos polos: el + y el - , y todo lo que vive se queda igualmente polorizado. Llevarme a través de un colgante favorezco el coraje y el éxito en deporte, combates, juegos de azar y enfoques. Soy la única piedra que posee este poder extraordinario de atracción y de perfecta sincronisación con las energías terrestres. Modesta por supuesto pero eficáz ¡No os arrepentiráis de adoptarme !